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| 25/06/2009 |
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| Entrevista a José Villarrubia (parte 3 de 3) |
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Además de tu trabajo en el mundo del cómic de una reputada trayectoria como fotógrafo, has dedicado buena parte de tu tiempo a ejercer como profesor del Departamento de Ilustración del Maryland Institute College of Art. ¿El contacto con nuevas generaciones de artistas resulta creativamente estimulante?
José Villarrubia: Pues sí, mucho. Si te digo la verdad, estoy encantado con mis estudiantes. Al cabo de los años, he adquirido la reputación de ser muy exigente, así que los estudiantes que me eligen suelen ser muy serios y trabajadores.
Para mí el proceso artístico está muy ligado al contacto con mis estudiantes. Durante mi año sabático, que pase en París, lo único que eché de menos fue poder compartir cosas con ellos.
¿Cómo entiendes que se complementan e interrelacionan tus facetas de fotógrafo, colorista y docente? ¿En algún momento puntual te has topado con dificultades para equilibrar tus diferentes vertientes profesionales?
José Villarrubia: El único conflicto es que la enseñanza lleva bastante tiempo, y el trabajo del cómic y otros proyectos artísticos también. Afortunadamente, tenemos bastantes vacaciones en la universidad y cada siete años tenemos un año sabático. Por lo demás, las distintas facetas se complementan perfectamente, pues enseño lo que hago profesionalmente.
Centrándonos en aspectos técnicos de tu trabajo como colorista, ¿cómo valoras la influencia de las nuevas tecnologías? ¿Qué equipación y utilidades informáticas sueles emplear?
José Villarrubia: Desde el principio, he usado casi exclusivamente Adobe Photoshop. He jugado con Painter y conozco Illustrator, pero Photoshop me resulta siempre lo más útil, y cada nueva versión del programa tiene más ventajas.
Siempre he trabajado en un Mac. La verdad es que sencillamente copié lo que McKean tenía, y he continuado con ello. Además de eso, utilizo desde el principio una tableta Wacom, y desde hace un año más o menos la tableta Cintiq, que encuentro realmente formidable.
¿Coloreas de forma tradicional y posteriormente tratas las páginas digitalmente, o aplicas el color directamente a través de programas informáticos?
José Villarrubia: Al principio pintaba las páginas con acuarela, las escaneaba y las ajustaba después en Photoshop. Con los años, el proceso fue cambiando, y ahora empleo exclusivamente Photoshop, y rara vez coloreo algo a mano.
A la hora de desempeñar vuestro trabajo, los coloristas no solo tenéis en cuenta la ambientación espacial y dramática, sino también la necesidad de adaptaros al estilo narrativo empleado y al tono de la obra. ¿Cómo compatibilizas el respeto a las instrucciones de editores, guionistas, dibujantes y entintadores con la aportación de tu propia sensibilidad artística?
José Villarrubia: Mi propia sensibilidad artística es una cosa casi intuitiva. Llega un momento en que considero que cada página está terminada. Cuando hago los cambios, normalmente estos no perjudican en absoluto el resultado, y a menudo lo mejoran. Los editores, autores y artistas con los que trabajo, normalmente conocen mi trabajo (y mi gusto), y saben lo que pueden esperar de mí. La ventaja de haber trabajado tanto tiempo en la industria es que tengo ejemplos de trabajos bastante variados…
Pese a la evidente importancia de vuestra función, demasiado a menudo los coloristas se ven eclipsados por el renombre de guionistas y dibujantes ¿Entiendes que tu trabajo está suficientemente reconocido? ¿Cómo valoras las dos nominaciones recibidas a los Premios Eisner al Mejor Colorista, y el Premio Comicdom concedido por tu trabajo en X-Factor (Marvel Comics)?
José Villarrubia: Bueno, es un gran elogio, pero a la vez es una cosa bastante arbitraria. Los miembros del jurado de los Eisner son casi todo tenderos de cómics y distribuidores… y se les nota. El premio de X-Factor en Grecia fue una muy agradable sorpresa…
Teniendo presente la ingente cantidad de proyectos en los que habitualmente estás involucrado, ¿cuánto sueles tardar en colorear un cómic completo?
José Villarrubia: Depende, pues a veces las páginas tienen mucho detalle y otras no. A veces hago color casi plano, a veces con modelado y otras colores pintados… Así que yo diría que entre dos y cuatro horas por página… más o menos.
¿Qué proyectos te esperan en tu horizonte profesional más inmediato?
José Villarrubia: Estoy trabajando en un nuevo proyecto secreto para Marvel, que se anunciará en la convención de San Diego en julio y que va a llamar mucho la atención. Además, soy el colorista oficial de Conan y de Kull, y me lo estoy pasando bomba, sobre todo volviendo a trabajar con mi adorado Corben. Para DC soy el colorista regular de la relanzada serie Manhunter… y aparte de eso, muchos números sueltos y one-shots para las tres compañías… Más adelante tengo que terminar El libro de las copulaciones, de Alan Moore, y hacer el Tarot que él escribirá para mí.
Probablemente, Paul Pope es una de las personalidades que durante la última década ha irrumpido con más fuerza en el mundo del cómic. ¿Cómo valoras su estilo y el papel que desempeña en la industria contemporánea?
José Villarrubia: Paul es un caso único en el mundo de los cómics contemporáneos. Siguiendo una carrera singular, distinta a todos los demás dibujantes americanos, Paul se ha trazado desde el principio una ruta a seguir independiente de las grandes empresas de cómics americanos. Además, Paul trabajó varios años para Japón, lo cual afectó mucho su narrativa, y es muy consciente de los cómics europeos, lo cual afecta profundamente su planteamiento estético. Se podría decir que Paul combina aspectos del cómic global, la energía creativa del americanísimo Jack Kirby, la atmósfera europea digna de un Blutch y la frenética narrativa como la que podemos encontrarnos en los manga de Katsuhiro Otomo.
Has trabajado con Pope en títulos como Project Superior, la antología SOLO y próximamente La chica biónica, hasta el punto de haberte convertido en uno de sus colaboradores más habituales ¿Compartís afinidades artísticas? ¿Existe un entendimiento especialmente bueno?
José Villarrubia: Aparte de ser un amigo personal, sí comparto muchos gustos con Paul. Tenemos ciertamente un entendimiento óptimo; a Paul le gusta describir lo que quiere de manera bastante única, haciendo referencia al arte clásico y la cultura popular, y creo que a el le da mucha confianza que yo conozca bien todas sus referencias estéticas.
¿Cómo surgió la posibilidad de participar en Batman: Año 100?
José Villarrubia: Paul había estado trabajando en este cómic durante muchos meses cuando me lo encontré en Bethesda durante el festival independiente de cómics SPX. Yo tenía conmigo una muestra de las fotos que había hecho para el libro de Alan Moore, The Mirror of Love, que estaba inédito hasta ese momento. Paul examinó las imágenes con detalle, me dijo que la que más le gustaba era, de hecho, la más abstracta (unas gotas de sangre en la nieve) y a continuación me dijo que estaba interesado en proponerme este proyecto. A mí me aduló mucho que me tuviera tanta confianza artística, y, por supuesto, acepté en ese mismo momento.
Con relación a esta obra, al tratarse de una miniserie guionizada, dibujada y entintada por el propio Paul Pope, imaginamos que él tendría en mente una idea muy clara de las tonalidades a utilizar en la construcción de “su” Gotham City ¿Recibiste instrucciones muy precisas, o te confirió libertad al respecto?
José Villarrubia: Las dos cosas. Una vez nos reunimos en la estación de tren de Washington y estuvimos mirando unos números de un antiguo Heavy Metal, que reimprimían cómics ochenteros franceses. Me mostró el look que quería en general, colores planos, acuartelados, gráficos pero con mucha atmósfera. Hablamos muchas horas del tema. Además, él me dio otras referencias, del mundo del cine, la ilustración y la pintura. Pero excepto los colores de Batman y de los personajes principales, Paul me dio carta blanca para que hiciera lo que yo viese más apropiado, y casi no pidió ninguna corrección.
El estilo de dibujo de Pope destaca por su trazo vigoroso, enérgico e inconfundible. Por llamar la atención del lector de forma casi inmediata. ¿Resulta especialmente complicado abordar el coloreado de un artista con una personalidad e impronta visual tan acusada?
José Villarrubia: No, en absoluto. Al ser tan marcada la línea y el estilo tan sólido, se permite jugar con el color y exagerar los contrastes sin miedo a dominar el conjunto.
Este no ha sido, ni mucho menos, tu primer encuentro con el Caballero Oscuro. ¿Cómo entiendes que ha variado tu aproximación cromática a la mitología del Hombre Murciélago, comparando tu participación en proyectos tan dispares como la adaptación al cómic de Batman Begins, Batman: Condado de Gotham o Batman: Año 100?
José Villarrubia: Cada proyecto es diferente, incluso cuando se trabaja con el mismo equipo. En el caso de mis contribuciones hasta la fecha en el personaje de Batman, los otros proyectos han sido de carácter muy distinto. La adaptación cinematográfica consistió en reproducir lo más fielmente posible lo colores de la película. Me dieron muchas fotos y guías para conseguirlo, y como es costumbre en Hollywood, tuvo que hacerse de la noche a la mañana. Cuando vi la película me sorprendió que al final hubieran decidido cambiar los colores de algunas de las escenas. Pero estoy muy contento con el resultado, y también con el hecho que trabajé en el menú del DVD, que está hecho en el estilo del cómic, y de hecho contiene una escena extra que no está en la película…
En cuanto a Batman: Condado de Gotham, desde que vi por primera vez el trabajo de Scott Hampton, en New Talent Showcase, he sido un seguidor apasionado de su carrera, y poder trabajar con él fue un sueño. Es una historia de Batman contra los zombis, entre kitsch y morbosa, y Scott tuvo ideas muy específicas de cómo quería los colores. En el primer número me hizo algunas correcciones en Photoshop él mismo, pero en el resto de los números casi no hubo retoques. Como fue el caso con Paul, una vez que supe lo que quería, conseguí trabajar de una manera que se ajustaba mejor a su estética.
Tratándose de un personaje cuya mitología se ha construido a través de obras que constituyen auténticos referentes para los aficionados al mundo del cómic, ¿resulta intimidatorio trabajar en una miniserie como esta?
José Villarrubia: No, en absoluto. Al contrario… Batman es un personaje del que se han escrito, y sobre todo dibujado, grandes historias, pero también muchísimas que nadie recuerda… Sin duda las mejores han sido en los últimos años… Otras han pasado sin pena ni gloria, pero son bastante admirables. Anoche leí Secrets, de Sam Kieth, y me gustó mucho… Este verano voy a trabajar con él en una nueva miniserie de Batman y estoy encantado con la idea…
En Batman: Año 100 se aprecian referencias más o menos evidentes a obras como El regreso del Caballero Oscuro o Batman: Año uno –ambas editadas por Planeta DeAgostini Cómics–. ¿Repasaste el trabajo realizado por Lynn Varley o Richmond Lewis, o preferiste aislarte de cualquier influencia que pudiera “contaminar” tu propio estilo?
José Villarrubia: Me hace gracia que hayan sido las mujeres de los artistas las que han sido sus mejores coloristas… Pero aparte de eso, no, no repasé el trabajo de ellas, pero no por miedo a contaminarlo, sino por que me lo conozco de memoria. Al fin y al cabo, tengo esos cómics en al menos tres ediciones…
Por nuestra parte, tan solo nos queda agradecerte la amabilidad e infinita paciencia que has demostrado. Mucha suerte en los retos profesionales que abordarás próximamente.
José Villarrubia: Gracias a vosotros.
(Entrevista realizada por David Fernández.) |
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