29 JULIO 2010

22/02/2010
Y la vida sigue... aun en Hiboria

Como diría un abuelo cimmerio, el tiempo pasa que es una barbaridad. Y es que parece que fue ayer cuando teníamos entre manos el esperadísimo número 1 (acompañado del número 0) de Conan la leyenda, la nueva colección (y digo nueva de verdad) del cimmerio, un hecho histórico tras tantos años de sequía de novedades conanianas en los que el pobre aficionado bárbaro solo podía alimentarse de reediciones y subproductos de escasa calidad. Fuimos muchos los que abrimos, con manos temblorosas, aquel nuevo trabajo de Kurt Busiek y Cary Nord (“Pero ¿estos no hacían superhéroes?” “¿Nord no es el de Daredevil?” “¿Thomas no sale?”). Manos temblorosas por la emoción, sí, pero no lo neguemos, también por el miedo, que habían sido muchas decepciones ya.

Pero también fuimos muchos los que, tras recorrer maravillados aquellas páginas donde Conan parecía Conan y hablaba como Conan, y le pasaban cosas que sí le podrían pasar a Conan, y donde el mundo hiborio parecía real, y donde Cimmeria era un lugar gélido y lúgubre, tierra de oscuridad y noche profunda... y donde los cimmerios se abrigaban contra el frío, y donde la sangre salpicaba sin falsas modestias, alegremente, y donde las ropas, los músculos, las armas, los paisajes, el sudor, las vísceras y la batalla parecían creíbles, fuimos muchos, repito, los que cerramos aquel cómic musitando una plegaria de agradecimiento a Crom, Mitra, Ishtar y todos los dioses que se nos vinieron a la cabeza. Una plegaria que era más o menos como esta: “Ya era hora, (poned aquí vuestro taco favorito)”.

Lo que ocurrió con ese número fue, ni más ni menos, la recuperación de la capacidad de maravillarse. Porque, no nos engañemos, en las viñetas, y a pesar de haber cosas muy buenas y reseñables, Conan no había vuelto a ser el mismo desde el comienzo de los años 80. Hasta ese momento. Hasta Conan la leyenda.

Y lo bueno es que no era más de lo mismo. Era nuestro Conan, sí, y era buenísimo, pero era (gracias a Crom) diferente. Era muy complicado hacer un dibujo que recordase tan intensamente a los clásicos y a la vez tuviera un aire de modernidad, pero Nord lo consiguió. Era tremendamente difícil ser fiel al espíritu de Howard y adaptarlo sin caer en la imitación de los antiguos guiones de Thomas, narrando de una manera más actual, más fluida y más basada en el dibujo, y por tanto con menos cantidad de texto. Pero Busiek lo bordó. Así, Dark Horse consiguió su propio Conan, basado únicamente en los escritos de Howard y con su propia cronología interna. Un Conan de un universo alternativo al de Marvel, pero que aun así contentaba, y mucho, al aficionado al bárbaro marvelita.

En estos cinco años que ha durado
Conan la leyenda, a la serie regular mensual la han acompañado un número especial (Conan y las hijas de Mídora) y varias series limitadas (Conan y el libro de Thoth, Conan y las joyas de Gwahlur, Conan y las canciones de los muertos, Conan y los demonios de Khitai y Conan y el dios de medianoche), y todas estas obras han mantenido un nivel entre digno y altísimo, ayudando a lograr lo que ya es evidente: que estamos ante una nueva edad de oro para el cimmerio en cuanto a cómics se refiere.

Hace unos meses, Dark Horse nos anunció que
Conan la leyenda cerraba. Esto, que en principio podría haber sido causa de desesperación y rasgamientos varios de vestiduras entre los aficionados a Conan (“¿Acaso no vende lo bastante?” “¿Dark Horse nos odia?” “Lo hacen aposta, ¿verdad?”), quedó solo en un susto momentáneo al saber la razón de dicha clausura: la sustitución de la serie por otra nueva, de idénticas características y con los mismos autores que cerraban la primera (Timothy Truman y Tomás Giorello, un tándem que no tiene nada que envidiar al que abrió la colección), donde solo cambiaría el título y, claro está, se empezaría con un nuevo número 1 (en realidad, 0). Entonces ¿por qué este cambio? Las razones que argumenta Dark Horse (aparte de que un nuevo número 1 nunca es un mal reclamo comercial) es que pretende hacer una serie diferente para cada nueva etapa de la vida del cimmerio. Conan la leyenda nos ha contado la infancia y la primera juventud de Conan, así como su abandono de Cimmeria, su llegada a la civilización y sus andanzas como ladrón, primer oficio que adopta el joven bárbaro. Pero Conan ha crecido. Tiene 19 años y ya no es un niño, y a su madurez física acompaña una aún mayor madurez emocional fruto de las duras experiencias vividas. Su inocencia ha terminado y su visión del mundo ya no es la misma. Decide abrazar el oficio de mercenario y hacer así de la guerra su hogar, pero antes de ello, regresa al que fue su primer hogar: Cimmeria. Así, si Conan la leyenda empezaba con el abandono de Cimmeria por parte de Conan, Conan el cimmerio comienza con el retorno de este a su antiguo hogar, tres años después. Se abre una nueva etapa en su vida, y bien mirado, eso merece un nuevo título y una nueva colección.

De continuar con esta política, ¿cuántas colecciones del cimmerio viviremos de manos de Dark Horse? ¿Tendremos un Conan el pirata? ¿Un Conan rey?

Conan el cimmerio será una colección que, a pesar de ser claramente continuista en relación con la anterior, tendrá un espíritu más duro, más salvaje, reflejo de esos cambios que se han sucedido en el cimmerio a los que aludíamos antes. Una colección que pronto nos ofrecerá, además de una mayoría de aventuras originales de Truman, adaptaciones de relatos de Robert E. Howard tan emblemáticos como El coloso negro o Sombras de hierro en la luna, y que comienza además con un añadido de lujo: los flashbacks dibujados por el mundialmente famoso Richard Corben, que nos ofrecerán las aventuras que el mítico abuelo de Conan disfrutó en su juventud. Sí, aquel abuelo del que siempre habíamos oído hablar, y que llenó la cabeza de Conan con historias sobre los lejanos, cálidos y ricos reinos de sur que hicieron que nuestro cimmerio sintiera fuertes anhelos de contemplar tales maravillas, y que le inspiraron a abandonar su aldea natal e iniciar una vida de aventuras.

No sabemos todavía lo que será de esta colección dentro de unos años, cuando (si es que ocurre) cambie su equipo creativo, ni sabemos adónde nos llevarán estas nuevas aventuras de Conan, al ser su cronología vital diferente de la “oficial” en los cómics Marvel. Pero el buen hacer de Dark Horse durante estos años pasados nos hace confiar en los futuros, y el material que queda por adaptar de los relatos originales de Robert E. Howard hace que ardamos en deseos de que el tiempo siga pasando, para así poder asistir a nuevas maravillas. Nuevas versiones de obras tan emblemáticas como La reina de la Costa Negra, El estanque del negro, El pueblo del Círculo Negro, Clavos rojos, Más allá del río Negro, La hora del dragón... llegarán, si Crom quiere. ¿Y qué aficionado al cimmerio se atreverá a perdérselas? Viendo el trabajo que ha hecho Dark Horse con las adaptaciones que ya ha abordado, seguro que es algo digno de verse, y también es seguro que algún día se hablará de ellas como ahora lo hacemos del Conan de los años 70: como de clásicos inmortales.

Hay una maldición china que dice: “Ojalá vivas tiempos interesantes”. No cabe duda de que, en relación con los cómics del cimmerio, los estamos viviendo. Y no es una maldición en absoluto...

¡Hasta el mes que viene en esta tu nueva colección bárbara!


Francisco Calderón

Volver
Ir a artículos



Inicio | Últimas novedades | Noticias | Artículos | Tienda On-line
Obras completas | Librerías | Links | Consultas & FAQs
Copyright 2002-2007 Planeta DeAgostini. Todos los derechos reservados._¿Quienes somos?